Todas, alguna que otra vez, hemos oído hablar de las llamadas “bolas chinas”. Normalmente se asocian al campo del amor y el erotismo – la venta de estas es muy frecuente en establecimientos dedicados a los productos eróticos. En sí, está es una de sus finalidades aunque, para que nos funcionen correctamente y podamos obtener el placer necesario, habrá que usarlas también como modo terapéutico.

La explicación es muy sencilla: la pelvis femenina, contiene en sus paredes, unos músculos que son los que soportan nuestra vejiga y ano respectivamente. Estos músculos, durante el embarazo y el parto (sobretodo durante el embarazo), tienden a relajarse debido a las hormonas que recaen sobre ellos. Esta relajación, añadida al peso de nuestro útero en crecimiento y luego tras el parto, provoca que en muchos casos suframos de problemas de incontinencia urinaria o fecal y problemas a la hora de mantener relaciones sexuales.

Cómo funcionan

 bolas chinas

Las bolas chinas, que tienen un origen y método de fabricación distinto según su lugar de procedencia, nos pueden ayudar a reforzar toda esa musculatura. Se trata de dos o más bolas que se introducen en el interior de la vagina y se colocan en la misma posición que un tampón (también cuentan con un cordel para tirar de ellas cuando precisemos quitárnoslas). Ambas bolas contienen en su interior una bolita que al movernos vibra y retumba en las paredes de los músculos vaginales. Esto nos puede dar placer a la vez que nos ayuda a tensar dichos músculos y a ejercitarlos. En un principio no es necesario que llevemos las bolas durante muchas horas; con unas tres horas al día es más que suficiente, y podemos realizar varios ejercicios con ellas en nuestro interior.

Ejercicios básicos

bolas chinas

Nos podemos tumbar en nuestra cama y realizar los llamados ejercicios de Kegel (tensar y relajar los músculos del suelo pélvico sin nada en su interior o con las bolas chinas en el interior de nuestra vagina – tres series de 10 al día). También podemos circular con ellas por nuestra casa tensando la musculatura cada vez que creamos que se nos deslizan hacia abajo. Cuando ya cojamos más práctica, podemos usarlas durante todo el día si nos apetece.

Con estos ejercicios tan sencillos, nuestras relaciones sexuales deberían mejorar sensiblemente, así como también disminuir los posibles problemas de incontinencia urinaria que podamos tener, por ejemplo, al realizar actos tan cotidianos como estornudar o toser.

Documentándome para este artículo, he encontrado un blog muy bueno e interesante sobre todo lo relacionado con las bolas chinas (cómo se usan, cuales elegir, terapias con ellas y novedades acerca de este producto tan curioso y tan útil para las mujeres) y que podéis consultar en el siguiente enlace: http://lasbolaschinas.wordpress.com/

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