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El otro día un amigo me comentó que estaba preocupado, pues durante una relación con su pareja experimentó aquello que llaman “gatillazo”. La cuestión es que mi amigo estaba bastante afectado, no le había pasado nunca, mostraba tristeza y sobre todo preocupación.

Decía que su pareja no le había dado importancia, pero para él la tenía y temía que le volviera a pasar, fue entonces cuando decidimos informarnos un poco acerca del tema y descubrir algo más.

Una preocupación de hombres

Las erecciones son una de las principales preocupaciones para el sexo masculino. Sin embargo, alguna vez surge alguno de estos momentos en lo que la cosa no funciona tan bien y se tiene el “gatillazo”.

Es cuando el chico tiende a obsesionarse un poco con el tema y ni siquiera quiere hablarlo con nadie, menos con su pareja.

Las principales razones por las que puede pasar esto son:

– Estrés

– Falta de sueño

– Cansancio

– Rutina

– Exceso de trabajo

Hay que tener en cuenta que si esto ocurre de forma esporádica, no debemos darle ninguna importancia, sin embargo, si se repite en el tiempo con cierta frecuencia, puede llegar a desencadenar un problema de disfunción eréctil de origen psicológica.

Analicemos esto detenidamente.

¿Por qué?

Las causas citadas anteriormente desencadenan un día un “gatillazo” lo cual no tiene más trascendencia, pues si el chico tiene erecciones por la mañana tranquilamente no debería preocuparse más. Lo que ocurre es que no es así.

Aunque tenga erecciones matutinas el chico se siente obsesionado al tener otra relación y piensa que le puede volver a pasar. Es entonces cuando entra en un círculo vicioso en el que entró por unas razones concretas y que le han llevado a convertirlo en algo peor.

Con el tiempo la obsesión se va acrecentando y al final el chico se siente incapaz de llevar a cabo una relación sin mantener la erección o incluso con eyaculación precoz. Será el momento de acudir a especialistas.

Los especialistas en estos temas suelen dirigir el tratamiento en primer lugar hacia sesiones psicológicas para encontrar el foco del problema e intentar tratarlo desde esa dirección, en algunos casos se apoya con fármacos (por ejemplo Viagra) y en otros casos más extremos se piensa que la farmacología es la única vía.

Si lo piensas todas las obsesiones, sean cuales sean tienen un procedimiento similar, tratamiento psicológico y fármacos.

Actualmente se recurre bastante para la solución de las obsesiones a la hipnosis.

Las ventajas de la hipnosis es la ausencia de fármacos, además el proceso suele ser algo más ágil en algunos casos consiguiendo grandes resultados. Esto se ha comprobado en adicciones tales como obesidad, adicción al tabaco o incluso al chocolate.

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Todas, alguna que otra vez, hemos oído hablar de las llamadas “bolas chinas”. Normalmente se asocian al campo del amor y el erotismo – la venta de estas es muy frecuente en establecimientos dedicados a los productos eróticos. En sí, está es una de sus finalidades aunque, para que nos funcionen correctamente y podamos obtener el placer necesario, habrá que usarlas también como modo terapéutico.

La explicación es muy sencilla: la pelvis femenina, contiene en sus paredes, unos músculos que son los que soportan nuestra vejiga y ano respectivamente. Estos músculos, durante el embarazo y el parto (sobretodo durante el embarazo), tienden a relajarse debido a las hormonas que recaen sobre ellos. Esta relajación, añadida al peso de nuestro útero en crecimiento y luego tras el parto, provoca que en muchos casos suframos de problemas de incontinencia urinaria o fecal y problemas a la hora de mantener relaciones sexuales.

Cómo funcionan

 bolas chinas

Las bolas chinas, que tienen un origen y método de fabricación distinto según su lugar de procedencia, nos pueden ayudar a reforzar toda esa musculatura. Se trata de dos o más bolas que se introducen en el interior de la vagina y se colocan en la misma posición que un tampón (también cuentan con un cordel para tirar de ellas cuando precisemos quitárnoslas). Ambas bolas contienen en su interior una bolita que al movernos vibra y retumba en las paredes de los músculos vaginales. Esto nos puede dar placer a la vez que nos ayuda a tensar dichos músculos y a ejercitarlos. En un principio no es necesario que llevemos las bolas durante muchas horas; con unas tres horas al día es más que suficiente, y podemos realizar varios ejercicios con ellas en nuestro interior.

Ejercicios básicos

bolas chinas

Nos podemos tumbar en nuestra cama y realizar los llamados ejercicios de Kegel (tensar y relajar los músculos del suelo pélvico sin nada en su interior o con las bolas chinas en el interior de nuestra vagina – tres series de 10 al día). También podemos circular con ellas por nuestra casa tensando la musculatura cada vez que creamos que se nos deslizan hacia abajo. Cuando ya cojamos más práctica, podemos usarlas durante todo el día si nos apetece.

Con estos ejercicios tan sencillos, nuestras relaciones sexuales deberían mejorar sensiblemente, así como también disminuir los posibles problemas de incontinencia urinaria que podamos tener, por ejemplo, al realizar actos tan cotidianos como estornudar o toser.

Documentándome para este artículo, he encontrado un blog muy bueno e interesante sobre todo lo relacionado con las bolas chinas (cómo se usan, cuales elegir, terapias con ellas y novedades acerca de este producto tan curioso y tan útil para las mujeres) y que podéis consultar en el siguiente enlace: http://lasbolaschinas.wordpress.com/